E l camino fue largo, a veces demoledor para Nelson Tapia. Los viajes desde Molina y los trabajos en otras ciudades influyeron para que el objetivo que se trazó el 2012 le costara más de la cuenta. Hace 25 años que no tomaba un cuaderno, pero el ex arquero de la Selección chilena quería sacar su cartoncito como entrenador de fútbol profesional y esta semana dio el último paso, quizás uno de los más difíciles: el temido examen final, la defensa de su seminario de título ante profesores del Instituto Nacional del Fútbol (INAF).

“La noche anterior no dormí nada, tenía que estudiar la materia, estaba muy nervioso”, recuerda, aún emocionado luego de aprobar el test, del que aún no le informan la nota pero la que según él, “debe haber sido un siete seguro, jejejé”.

“Compadre, esto me costó mucho”, apunta. “Primero tuve que terminar cuarto medio y luego entré al INAF. No me acordaba como estudiar y le fui agarrando la mano de a poco. O sea, si pasaba una mosca en la sala me desconcentraba. Mis hijos me ayudaron mucho. Me hicieron unos Power Point y amigos como Jonathan Cisternas o Arturo Norambuena ahora me veían y me decían: “Y a, dinos cómo vas a empezar” . Y fui repasando mi exposición, con nervios igual, pero también seguro porque sabía que me había preparado”, agrega el mundialista de Francia 98.

Como congeló un año y por trabajo tuvo que postergar algunos ramos, se fue quedando sin grupo de trabajo y terminó haciendo su tesis de forma individual. El tema: el modelo de arquero chileno. Un proyecto que intenta profundizar en la formación del portero nacional con rasgos distintivos y tomando como parámetro lo mejor de históricos como Claudio Bravo, Roberto Rojas y Sergio Livingstone, entre otros.

-Hablemos del momento en que entras a la sala y ves a los profesores.

-Uuufff, muchos nervios, pero tenía claro cómo iba a empezar. Los saludaba primero y luego les hablaba de 1992. En ese año, se introdujo la regla que le prohíbe al arquero tomar con las manos un balón cedido por un compañero, y que eso había cambiado la forma de entender el puesto.

-Muy bien.

-Con ese inicio claro, ahí ya me tiré solito. Estuve como 45 minutos y entregué todo lo que sabía del proyecto. Hice un Power Point y expuse mi trabajo. Al final los profesores me dijeron unas palabras y fue bien emocionante. Este es un premio al esfuerzo y si para mí ha sido sacrificado, el técnico chileno es súper sacrificado. Con la prueba superada y las felicitaciones de los profesores Ruperto Monsalve, Manuel Norambuena y Waldo Balaguer, el ex arquero se fue a su casa.

 

Fuente: lun.com